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Al norte las
poblaciones de Archidona, Villanueva del Rosario
y las tierras deprimidas de Salinas; al noreste
la alineación Jobo-Alazores y sierra de Enmedio;
al noroeste la alineación Prieta-Sierra del
(Jo-Labras-orcal; y al sur una panorámica
inigualable de la Axarquia alta, llena de contrastes
orográficos con el telón de fondo
del embalse de la Viñuela y en el horizonte
el Mar Mediterráneo.
Desde
este punto las veredas se diversifican e incluso
se pierden, ante ello, deberemos orientarnos mediante
rumbo oeste flanqueando la sierra de Camarolos por
su falda norte de forma que evitemos los tajos verticales
que imposibilitarán continuar nuestro recorrido
hacia su cara sur. En este trayecto, considerado
desde la meseta erosiva hasta confluir en la alambrada
que delimita las divisorias geográficas entre
Villanueva del Rosario y Colmenar, el terreno se
nos hace penoso de atraversar a consecuencia del
fuerte desarrollo de los lapiaces que convierten
la caliza en un auténtico calvario de lajas
punzantes y acarcavadas.
Durante
el trayecto, no será difícil dejamos
sorprender por la presencia de aves tales como cernícalos,
águilas y buitres que surcan los cielos de
estas sierras bien de forma migratoria, o buscando
posiciones privilegiadas en atalayas naturales.
Tras
rebasar la sierra de Camarolos entramos en un tentador
prado amesetado de arcilla marrón sobre la
que se asienta un fuerte tapiz vegetal que invita
al descanso. En esta depresión se halla la
alambrada (6) que marca los limites geográficos
entre las poblaciones anteriormente mencionandas,
así como una charca natural que lo convierten
en un lugar sumamente relajante.
Desde
este prado, el itinerario comienza a descender a
través de un arroyo embarrado y encajado
sobre margocalizas blancas hasta alcanzar el corredor
natural que se interpone entre la sierra de Camarolos
y Prieta. Opcionalmente y si las fuerzas nos acompañan,
antes de descender, podemos llegar por el Rodadero
hacia la falda del cerro de la Cruz, desde donde
observaremos los diversos manantiales que originan
el rio Guadalmedina.
Una
vez alcanzado el corredor natural donde se encaja
el arroyo de Casapalma, visitaremos los bosques
de encinas que aún permanecen intactos, protegidos
por farallones calizos cavernosos donde las hiedras
encuentran un hábitat inmejorable para descolgarse
desde sus tajos más abruptos.
Desde
este sector, las veredas se multiplican esquivando
matorral bajo de aulagas, coscojas, tomillo y jaral,
que tapizan mantos de derrubios calizos, tomando
como rumbo el Hundidero. Al descender hacia el Hundidero,
deberemos atravesar un pradito alojado en la franja
occidental del famoso desprendimiento de la sierra,
desde el cual y remontando ligeramente en cota hacia
una loma de encinar aislada entre dos arroyos, alcanzaremos
una fuente (7) que drena la sierra de Camarolos.
Desde
este punto existe una interesante perspectiva del
Hundidero, espectacular desprendimiento de bloques
calizos sobre niveles de arcillas y margas que afectó
a la sierra de Camarolos (sector de Pelado)
Para
finalizar, desde el manantial nos dejamos caer en
cota para bordear el Hundidero por su flanco oeste,
siguiendo la alambrada que culmina en el P.K 520,7
de la C-340 (8).
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