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una ciudad-factoría
romana que tuvo su apogeo en los siglos 1-1V
y que se cree que es la que da origen al pueblo
primitivo.
Con anterioridad a los romanos, los fenicios
se asentaron por estos lares como en otros
puntos de la costa malagueña, según
atestiguan cuantos investigadores han indagado
sobre su presencia en España. El descubrimiento
de esta ciudad factoría-romana, cuyo
nombre se afirma que fue Claviclum, se debe
al torrero del faro Tomás García
Ruiz.
Los romanos desarrollaron la industria de
la conserva del pescado, el célebre
garum que se exportaba a Roma, donde era tan
apreciado.
Pero
el pueblo de Torrox, especialmente los mozárabes
(población nativa no integrada en la
religión mahometana), estaba descontento.
Este malestar le hizo unirse, a finales del
siglo IX, a la sublevación conocida
históricamente como la de los mozárabes,
que encabezó Omar ben Hafsun contra
el califato cordobés. El califa Abd
el-Rahman III puso sitio al castillo de Torrox
en el 914, derrotó y apresó
a todos los rebeldes y quemó las naves
que acudieron a la costa en ayuda de los sitiados.
Cuentan las crónicas que los que no
murieron en el asalto al castillo fueron decapitados
y sus cabezas enviadas a Córdoba. Torrox
quedó así despoblado de mozárabes.
En el siglo XI surgió una población
completamente musulmana que dependía
de la taha de Frigiliana.
Durante
la época nazarita, siglos XIV y XV,
se deja sentir la influencia de éstos
por la actividad que le imprimen a la industria
de la seda, que extienden por toda la comarca
e impulsan la plantación de los árboles
de la morera. Torrox se convierte así
en el centro recolector de seda que, una vez
elaborada, atendía la demanda exportadora
y los mercados de Málaga y Granada
donde era muy apreciada. Los nazaritas también
fomentaron la producción de frutos
secos y la caña de azúcar, llegando
a existir tres molturadoras de esta última
en el término.
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