Al
comienzo del casco antiguo se encuentra el
que fuera real silo de los antiguos pósitos,
edificio de 1767, y el palacio de los condes
de Frigiliana (siglo XVI), posteriormente
convertido en ingenio para la fabricación
de azúcar de caña.
Iglesia
parroquial de San Antonio, construida en
1676 por los titulares del señorío,
los Manrique de Lara. Fue reformada un siglo
más tarde. Tiene tres naves separadas
por arcos de medio punto. La portada es
de ladrillo y en ella se aprecia un escudo
del obispo fray Alonso de Santo Tomás.
En el interior, una escultura en madera
policromada de San Antón (siglo XVIII)
y un retablo del Sagrado Corazón.
Serie
de paneles de cerámica vidriada distribuidos
por el casco antiguo, realizados por Amparo
Ruiz de Luna según diseño
de Pilar García Millán, que
relatan, como en romance de ciegos, los
sucesos del peñón de Frigiliana.
Hay
que destacar la belleza de la zona abancalada
del río Higuerón.