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Luis
Méndez, regidor morisco de Canillas, consiguió
apaciguar los ánimos, pero no pudo lograr
detener con sus buenas formas (dicen las crónicas
que era hombre prudente y mucha su influencia) al
justiciero veleño que entró en el
pueblo y, sin hacer distinciones, prendió
a ocho moriscos, entre los que se contaba el propio
Luis Méndez, y los trasladó a Vélez
donde sufrieron tortura y le fueron confiscados
sus bienes. Esta injusticia provocó el levantamiento
que acabaría dominado por las tropas de Arévalo
de Zuazo, regidor de Vélez, en la batalla
del Peñón de Frigiliana, lugar donde
se agruparon los rebeldes.
Como
castigo, Canillas quedó casi destruida y
despoblada y su castillo arrasado por orden de Felipe
II en 1571. La villa recuperó su vitalidad
tras las repoblaciones decretadas por el monarca
castellano. |
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MONUMENTOS
El
paisaje urbano de la villa, el trazado de
sus calles y la disposición de las
casas hacen pensar de inmediato en su origen
morisco. Como otros núcleos de población
de la zona, en Canillas de Aceituno no existen
plazas. Lo sinuoso y estrecho de sus calles
sólo dejan espacio para ensanches.
En uno de éstos están el Ayuntamiento,
pintoresca muestra de la arquitectura popular,
y un edificio que se llamó Casa de
los Diezmos, también conocida como
Casa de la Reina Mora, que conserva una torre
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abierta
con arcos geminados ciegos, de estilo mudéjar.
Iglesia
parroquial de Ntra. Sra. del Rosario, situada
en la parte alta del pueblo y desde cuya terraza
se domina un bello paisaje. Construida sobre
el solar de la antigua mezquita en el siglo
XVI, su estilo es gótico-mudéjar.
Fue reformada en el XIX. Tiene una torre situada
en cabecera que se inicia en base cuadrada
y termina en figura octogonal.
En su interior, dos capillas barrocas del
siglo XVIII, una imagen de la virgen de la
Cabeza, con atributos de plata del XVIII y
XIX, un lienzo pintado al óleo con
tema de la Piedad de finales del XVII, y tres
esculturas de tamaño mediano:
San
Antón, del XVII; San Francisco Javier,
con influencias de Zayas, comienzos del XVIII,
y un San Antonio, del círculo de Mena,
de finales del XVII. En la sacristía
se conservan importantes piezas de plata.
Existen
restos musulmanes del castillo situado en
la plaza de su mismo nombre. Pero el verdadero
espectáculo lo ofrece el pueblo en
la decoración de sus calles, donde
las flores ocupan un importante lugar pudiendo
ser consideradas como elementos intrínsecos
de su arquitectura. |
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